Uno podría decir que es digno de envidia un autor cuya obra ha sido traducida a cuarenta idiomas, ha logrado vender varios millones de ejemplares y ha alcanzado la meca de la literatura comercial: una película de dibujos animados en 3D. Podría incluso admitir que hizo un buen negocio y sus números son efectivamente envidiables. Pero eso no es todo. Es más, en este caso concreto, eso es nada. Estoy hablando del famoso librito “El Delfín” de nuestro compatriota Sergio Bambarén. Lo diré en una frase simple y nada ingeniosa: es un plagio infame de Juan Salvador Gaviota. Casi letra por letra. Dos ejemplos simples: el inicio y el final.
El bueno de Richard Bach que hace más de tres décadas nos había sorprendido con una parábola sobre gaviotas a los adolescentes soñadores de esa época, comienza la historia de su Juan Salvador G de esta manera: “amanecía, y el nuevo sol pintaba de oro las ondas de un mar tranquilo… alejado y solitario, está Juan Salvador Gaviota… alzó su pico y se esforzó por mantener en sus alas esa dolorosa y difícil posición…”
¿Cómo comienza don Sergio Bambarén su “Delfín”? Así de novedoso y nunca leído: “los primeros rayos de sol de la mañana se filtraron a través de las nubes… de pronto un joven delfín… esforzándose en mantener el equilibrio”.
Jamás se le hubiera ocurrido a nadie que una cosa que se hace en el aire se haga en el agua. En el final, Pedro Gaviota piensa en Juan Salvador y dice: “¿no hay límites Juan?... bueno, un día apareceré en tu playa y te enseñaré un par de cosas acerca del vuelo”
Y don Sergio: “Si sigues tus sueños – Le había dicho Daniel en cierta ocasión –todo es posible –. Miguel contempló el horizonte, recordando a su amigo. Bien – pensó Miguel- Entonces un día te encontraré Daniel, y te enseñaré uno o dos trucos de cómo deslizarse sobre las olas.”
“E cosí via” como dicen en Roma. No soy el primero que lo dice, hasta don Vitocho se tomó el trabajo de leerlo y comentar:
http://www.puntodeequilibrio.com.pe/punto_equilibrio/01i.php?pantalla=noticia&id=15727&bolnum_key=27&serv_key=2100 .
http://www.puntodeequilibrio.com.pe/punto_equilibrio/01i.php?pantalla=noticia&id=15727&bolnum_key=27&serv_key=2100 .
Yo sólo quería expresar mi sorpresa, desasosiego y angustia. Si un bodrio, copia de otro ya dudoso cuentito de superación cuyo mérito fue básicamente el de cierta novedad (y digo cierta porque la historia del solitario que emprende nuevos caminos ajenos a la sociedad es casi tan viejo como la Odisea), ha sido tan vendido y parece ser tan popular: ¿No será verdad que el mundo se acaba el próximo año?
Si las cosas del cielo se están cayendo al mar ¿No será un signo apocalíptico?

Aquí otra reseñita con sentido común:
4 comentarios:
No es una casualidad que el apellido del autor exprese lo que has denunciado, un libro Bamba escrito por Bambarén.
Es verdad, hace rato que me iba sonando en la cabeza ese apellido tan simbólico en este caso.
Recontra simbólico en ese caso y podría ser en otras áreas eclesiales también, jejejjeje.
En fin... es sólo un apellido...
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