lunes 1 de diciembre de 2008

Meditación angélica callejera


Vieja inspiración callejera. La foto es la famosa Trinidad de Rublev. Como se ve los ángeles revelan a Dios con su presencia... creo que los orientales le hacen más justicia a lo sagrado en su iconografía... pero esos son otros asuntos.

Te escribo porque quería hablarte de la vida. Sí, ya sé, tu dirás que qué tendría que decir alguien como yo. Pero sí tengo muchas cosas que decirte. Perdón, empecemos con orden. Me presento: soy un ángel. Sí, oíste (perdón, leíste) bien. En realidad, uno de los más comunes. De la guarda. Sí “dulce compañía” y es verdad que trabajo de noche y de día ¿Alas? Bueno, así me dibujan. Tengo que hablarte rápido porque el autor se está impacientando. Lo que pasa es que como comprenderás los ángeles no tenemos cuerpo material, por lo tanto no podemos escribir, pero tenía que hablarte, así que me puse a revolotear todo el día alrededor de la cabeza de mi protegido. Al comienzo no me hacía caso porque tiene mucho trabajo. Me trataba de espantar con la mano el muy ignorante. Dios nos ha puesto a nosotros sus ángeles para servirlos a ustedes. Ninguno de nosotros se parece tanto a Dios como el más pequeño de los hombres. Ese cariño originó una rebelión de un grupo de nosotros que hasta hoy dura y es muy triste. Los que amamos a Dios amamos a los seres humanos, sonreímos con ellos, sufrimos con ellos. Cada uno de nosotros cuida de uno. A mí me ha tocado este que escribe. El Señor les ha entregado el tiempo. No sabes cómo se alegra con cada niño que nace. Recuerdo claramente cuando el Hijo vino a la tierra. Gabriel es uno de los mejores de entre nosotros y Dios lo envió a la mejor de las mujeres. María nunca se asustó porque confió. Cuando Gabriel le habló, respondió hágase. Desde entonces ninguno de nosotros puede dejar de quererla porque Dios la quiere infinitamente. Estas palabras humanas son algo pobres pero tan dulces en lo que no logran decir...

Jesús fue niñito. Y tuvo Madre. Desde entonces no hay madre que no se parezca a ella en lo más profundo del corazón. Desde entonces no hay niño que no se parezca a Jesús nuestro Señor. A veces me doy una vuelta por las calles de la ciudad. No hago nada, sólo los miro. Y en la calle veo al Señor sonreír oculto. Como si calles, veredas y casas, como si ambulantes y policías, como si locos y empleados públicos, como si secretarias y palomas, como si el cansancio condensado en las arrugas serranas de tantos inmigrantes, como si todo se hubiera puesto a sonreír de pronto sin dejar su lamentable apariencia. Y primero pensé en ti, en ellos y en mí pero al instante me di cuenta que pensaba en el Señor en ti en ellos y en mí, es decir, en Su Presencia en todos. Y me dije que contigo somos uno de verdad.

Sé lo que digo y creo que sabes lo que digo. Y te he mirado a lo largo de todas las calles. Y en ti, Dios me ha hecho “pssst...pssst...” y cuando lo traté de mirar se escondió en los negros ojos de un niño pobre y sólo atiné a acariciarle la mejilla mientras el autor de este escrito preguntaba el precio de algún chocolate que su mamá vendía. Sí, ya sé, a veces no está bien andar por la calle enterneciéndose con todo lo que uno ve. Pero el Señor se ha puesto a decirme al oído que nos ama a todos y me he dicho que yo también tengo que amarlos a todos contigo y he hecho lo único que podía hacer mientras caminábamos a la oficina: repetir avemarías por todos. Lo hice porque a Dios nada se le escapa y nunca sabemos qué valor real puedan tener nuestras oraciones. Nunca he sido bueno para precios. Sólo sé que te quiero... sólo sé que los quiero. Entiendo entonces por qué Dios los quiere tanto.

2 comentarios:

fernando aragones dijo...

hola como estas me llamo fernando y he echo hace bastante poco tiempo mi blog soy un laico comun y me ha gustado mucho un par de tus escritos me gustaria que en algun momento vieras mi blog que es www.iglesiamisionerahoy.blogspot.com es bastante pobre todabia pero me gustaria que lo vieses y me dieras tu opinion ya que he puesto ya mi primera entrada si tienes un tiempesito porfa veelo y me comentas

roncuaz dijo...

Estimado Fernando: ya lo vi. Te mando algunas recomendaciones por mail... saludos y oraciones