lunes, 11 de agosto de 2008

La aceptación de sí mismo




Corriendo el riesgo de habernos puesto demasiado sapienciales republico un comentario rescatado de mi PC... es que eso de la humildad también tiene mucho de esto de aceptarse a uno mismo. En la foto el ejemplar del librito de Guardini. Recomendado para ser leído cada diez años a ver cómo nos va...

Releía un viejo texto de Romano Guardini titulado “la aceptación de sí mismo”. El reconocido filósofo propone algo básico que muchas veces olvidamos: las verdades más importantes son las que más cerca están de uno y que se ocultan en la cotidianeidad. Y la primera de estas verdades fundamentales es que yo soy quien soy y que cada uno es quien es.

Probablemente el lector se sorprenda ante la obviedad de esta afirmación ya que nadie necesitaba decírselo para saberlo pero como dice Guardini su obviedad es sólo la cara visible que oculta su profundidad. No se trata de un contenido, de un discurso o una idea sino de una realidad, un hecho macizo que experimento incluso mucho antes de pensarlo. Mi ser me interpela con la necesidad de tener que ser quien soy, tener que aceptarme a mí mismo con mi historia, virtudes y defectos. Debo, so pena de caer en la nada, descubrir la honda necesidad que tengo de saber estar conmigo mismo en paz para ser lo mejor que puedo ser.

Y aunque no lo parezca, para alcanzar esta verdad es indispensable una lucha a muerte. Una guerra interior por lograr la libertad de encontrarse uno mismo y ser fiel a lo que está escrito en lo más hondo del propio ser. En un mundo lleno de ruido y de información irrelevante esto va haciéndose cada vez más difícil y, sin la ayuda de la gracia de Dios, ciertamente imposible. Como también enseña el sabio, conocido y ya cuarentón texto del Concilio Vaticano II: “Cristo muestra el hombre al propio hombre y descubre la sublimidad de su vocación”.

7 comentarios:

Kike dijo...

Jo, las cosas de la vida (la providencia, digo): me viene a pelo le mención de este libro. El otro día, una señora decidida a forjarme en la más pura ascética me lanzó (escupió, quizá sea más literal) una coqueta invitación a releerlo, invitación bastante a su estilo, por cierto.

Cosa más curiosa aun (y quizá una seña más de la providencia): yo tengo esta misma edición que pones aquí.

roncuaz dijo...

ajá... osea que tú eras el que tenía mi libro... no, no mentira... lo decía porque esa es una edición muy bonita que alguna vez he perdido prestándola... pero no a ti verdad? No creo porque tú eres un caballero... aunque... quién sabe... jejejeje...

Kike dijo...

¡Ja, ja, ja! No, no fui yo, Roncuaz. Yo aún recuerdo clarito cuando en una feria de libro viejo en la universidad lo vi al lado de El problema de Dios en el hombre actual, de otro favorito tuyo, Von Balthasar, y de El camarada Don Camilo, del inigualable Guareschi. Recuerdo claramente que en ese momento llamé a cierto amigo mío, que a la sazón me aconsejaba con este y otro tipo de cosas de guisa semejante (y que, lo que son las cosas, ahora vive en tu ciudad y probablemente sea quien te da la comunión todos los domingos)... recuerdo que llamé a este amigo, decía, para preguntarle qué opinaba del Guardini y si era buena idea comprárselo. Recuerdo que me explicó amablemente que más bien si no me lo compraba, me haría yo reo de muerte. Sabio consejo.

De hecho, ese día terminé por comprarme los tres juntos.

Una pena que lo hayas perdido. Si quieres, le sacamos fotocopia al mío, aunque está algo garrapateado.

roncuaz dijo...

Don Kike... no se preocupe... lo sacaré de la biblioteca

JORGE dijo...

Sucede mucho que en un matrimonio, uno de los cónyuges (si no los dos), aspira a que el otro piense y actúe como él o ella. y eso nunca se va a dar, por lo que tú explicas.

Y el problema se agudiza cuando ese mismo individuo quiere que su cónyuge sea como él o ella, pues no está conforme consigo mismo.

Realmente que entendernos, comprendernos y aceptarnos... solo Dios lo puede hacer

roncuaz dijo...

Muy cierto don Jorge... aceptarse es quererse y querer que el otro sea quien es... y para todo necesitamos de Aquél que sabe quién realmente es cada uno... un abrazo y oraciones mutuas

Martín dijo...

aceptarse tal como se es uno, ya desde asumir ese concepto, es una tarea muy ardua, creo y comprendo que para esa empresa importante, debemos de estar siempre acompañados...